jueves, 6 de diciembre de 2012

UNA NOCHE DIFERENTE


Éramos un grupo de jóvenes inconscientes, disfrutábamos de la vida sin preocuparnos de nada porque en aquellos momentos el futuro no existía. Vivíamos el presente con tanta intensidad como sólo la juventud te puede permitir. Las risas inundaban el ambiente y nos embriagaban de felicidad.
Paseábamos por una calle oscura, larga y angosta, una calle de Granada con herencia arabesca que inundaba la noche de misterio. De pronto, se abrió una persiana y salió un personaje un tanto peculiar. Extremadamente delgado, estatura media, pelo rubio y un acentuado acento inglés que lo hacía aún más peculiar. A nosotros nos parecía mayor, pero quizás fuera joven, cuando tienes 19 años todo el mundo te parece muy mayor.
Nos pidió que entráramos a su local y aunque a todos nos produjo cierta desconfianza la curiosidad de la juventud nos impulsó a caminar en dirección a lo desconocido. Las puertas se cerraron con un mando automático, algo moderno para la época, como todo lo que allí había. Nuestros amigos se pusieron algo nerviosos mientras nosotras observábamos ensimismadas el local donde nos habíamos metido.
Una pantalla gigantesca colgada en aquella pared desnuda y blanca como la nieve, cinco o seis sillones delante de ella, aquella zona simulaba  un salón de cine muy moderno. Al otro lado un  mapa gigante con todos los continentes unidos  y  en el resto del local se veía una barra de bar con todo tipo de bebidas, parecía un bar de ambiente en pequeño, limpio y bien ordenado.
¿Queréis beber algo?-preguntó aquel  personaje en un español  algo torpe y un acento guiry que delataba su identidad. -¡No, no, no! Contestamos todos a una haciéndonos conscientes por unos segundos de nuestra imprudencia…Yo no había bebido, pero estaba embriagada por la aventura y  la curiosidad…Y el resto del grupo embriagado por el alcohol comenzó a inspeccionar el local y hacer preguntas curiosas a aquel inglés españolizado.
Nos habló del esperanto, una lengua internacional y planificada, desarrollada con el objetivo de servir de medio de comunicación común por encima de las diferentes culturas, con una característica distintiva: su neutralidad, la ausencia de privilegios para los hablantes de un idioma nacional concreto. Lo escuchábamos con los ojos como platos, seducidos por un tema novedoso para nosotros del que nunca habíamos escuchado hablar. En nuestras cabezas comenzó a pulular la palabra “loco” debido a nuestra ignorancia sobre este tema.
Después nos habló de la pangea, el creía en la unión de continentes de una forma figurada, para conseguir la unión mundial y evitar las guerras, creía en la paz mundial y se aferraba a esa utopía como a un clavo ardiendo.
A medida que la noche avanzaba el ambiente se hacía distendido y aquel personaje consiguió envolvernos con sus palabras…Nos puso un video musical y nos sentamos con curiosidad para ver de qué se trataba. Era música africana, y los cantantes acompañaban esta música con una especie de baile africano. Una música poco industrializada, fuera de nuestra época, carente de significado para nosotros pero no por eso menos bella. Nos levantamos para bailar movidos por la locura de la juventud y más que bailar hicimos tonterías hasta la saciedad con el único objetivo de divertirnos.
 El inglés parecía disfrutar de nuestra locura y sonreía ensimismado mirando al vacío.
Decidimos marcharnos y al abrirse la persiana automática descubrimos que había amanecido.
Fue una noche especial en que las horas pasaron convertidas en segundos y nosotros nos sentimos diferentes…
Y han pasado 25 años y aún recuerdo a ese “loco”, un loco que intentaba salirse de una sociedad dirigida y manipulada, un loco que luchaba por la paz y por la unión entre lenguas, un loco que vivía en su mundo y creía en él… y al igual que el escritor Jalil Gibran Jalil yo me pregunto ¿Quién es el loco?...
Vivimos en una sociedad manipuladora, consumista y todos bailamos al mismo son porque nadie puede ser diferente.
Es el cielo azul porque así nos lo pintan, y yo lo quiero ver rojo, rosa o anaranjado que es como quiero que sea, que es como quiero verlo… Así que ese día cuando llegué a casa dibujé un árbol azul y lo guardé con la única esperanza de no perder mi identidad, de no diluirme entre las masas para convertirme en un sin nombre en una mujer de humo como en “ Momo”.

Me gustaría recomendar un cuento relacionado con este tema para trabajar en infantil "HERMES EL ELEFANTE" Un elefante diferente


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